Las 500 millas de Indianápolis en los 50
Otra vez tratando de explicar cómo encajaban las 500 Millas de Indianapolis en el escenario del Campeonato del Mundo de Conductores entre 1950 y 1960... la pregunta inocente podría ser algo como " ¿La reglamentación de la F1 y las 500 millas de Indianápolis era la misma o se hacía una excepción para permitir que se pudiese llamar "Mundial" al Campeonato?
La Fórmula I era el producto de poner en una coctelera elementos de dos fórmulas que habían sido puestas en práctica antes de la guerra, es decir, la Fórmula bajo la cual se disputaban los Grandes Premios a partir de 1938 y la Fórmula bajo la cual se disputaban las carreras de Voiturettes.
La Fórmula de Grandes Premios se basaba en la equivalencia entre motores naturalmente aspirados de 4,500 cc y los comprimidos de 3,000cc, mientras la Fórmula de las carreras de Voiturettes preveía motores comprimidos de hasta 1,500cc.
Ya en 1939 se pudo observar que las prestaciones de las Voiturettes no eran demasiado diferentes de aquellas de los automóviles de Grandes Premios (recordemos que el Alfa 158 que llevaría en 1950 y 1951 a sus campeonatos mundiales a Farina y a Fangio era una “Voiturette” de 1938), así que ese hecho, sumado a la observación de los automóviles de competición disponibles en Europa tras la guerra llevaron a la Federación a fusionar ambas posibilidades obtenienbdo un híbrido: la nueva Fórmula I utilizaría , a gusto del usuario, motores de 4,500cc atmosféricos o de 1,500cc comprimidos.
Segundo punto importante: en la Asamblea General de la FIA que tiene lugar en 1949, en la que se propone y se aprueba la creación de un “Campeonato del Mundo de Conductores” el delegado americano hace notar al resto de los presentes que si realmente quiere darse un carácter internacional –o “mundial”- a ese recién creado Campeonato, parecería interesante incluir alguna carrera que se celebrase fuera de Europa o, alternativamente, que no se hiciese así y se redenominase “Campeonato de Europa de Conductores”, como continuación lógica a los Campeonatos de Europa anteriores a la Guerra.
Suponemos que ésta última sugerencia puso los pelos de punta al resto de los delegados –entre los que no se encontraba el representante alemán, estando Alemania aún sancionada y prohibida la presencia de sus pilotos en competiciones internacionales, no lo olvidemos- y a esos efectos el delegado americano propuso que se incluyese como prueba puntuable para el Campeonato la prueba de mayor prestigio internacional que se celebraba en los Estados Unidos: el llamado “Commemoration Day 500 mile Sweepstakes at Indianápolis”, que todos abreviaban – y abreviamos- como las 500 Millas de Indianápolis.
Esta inclusión no suponía ninguna novedad, sino una reedición de una situación que ya se había producido con anterioridad, en los años 20, cuando bajo el “Campeonato del Mundo (de Constructores)” ya se incluían las 500 millas de Indianápolis...
Se hizo notar al delegado americano que existían algunas diferencias entre los Grandes Premios tal y como se organizaban en Europa y la prestigiosa prueba que él proponía incluir en el Campeonato del Mundo: su duración, la necesidad de seguir unas pruebas clasificatorias celebradas con anticipación, las pruebas especificas para debutantes (“rookies”) y algunas otras como las neutralizaciones o el sistema de obtención del premio por vuelta rápida (de hecho en Indy obtendría el punto el piloto que hubiese circulado más vueltas en cabeza, no el autor de la vuelta individual más rápida en carrera como ocurría en las pruebas “europeas”) pero no se consideró que éstas diferencias tuviesen ninguna gravedad.
¿Y similitudes? Bueno, tenemos que volver a 1938! Por aquel entonces, el AAAdecide adoptar la fórmula que publica la AIACR para los monoplazas que disputan los Grandes Premios: motores de 4,500cc atmosféricos o de 3,000cc comprimidos. (Automóvil Club Americano), la autoridad bajo cuyo patrocinio se celebraban las pruebas automovilísticas en los Estados Unidos
Y hasta 1941, que es cuando en USA se suspenden las competiciones por la Guerra, de hecho las 500 millas de Indianápolis, por no hablar de otras pruebas, se celebran exactamente bajo esa fórmula.
Por razones históricas que no es este el lugar ni el momento para desarrollar, los americanos añadieron a esa Fórmula otras equivalencias para los motores diesel con compresor, en función de que se tratasen de motores de dos o cuatro tiempos: 4,500cc o 6,600cc para ser precisos.
Dadas las peculiaridades de la industria norteamericana y la ausencia de situaciones de guerra en su territorio, el panorama terminada la Guerra era distinto del europeo. No había razón para modificar las reglas de competición, había monoplazas en cantidad suficiente y continuaron a partir de 1946 con las misma reglas que dejaron en 1941.
Recordemos como hecho anecdótico que los dominadores de la última temporada de competición en Europa –1939- los Mercedes W154 de 3,000cc con compresor, pudieron verse en las 500 millas de Indianápolis en los años inmediatamente posteriores a la Guerra, aunque en manos de particulares y sin el apoyo específico de la marca.
Resumiendo : cuando se toma la decisión en 1949, los monoplazas que disputarían los Grandes Premios en Europa y aquellos que disputarían las 500 millas de Indianápolis pesaban lo mismo y, siempre que hablásemos de motores “atmosféricos”, tenían la misma cilindrada.
Es cierto que ese escenario sólo iba a durar dos años, 1950 y 1951, pero ahí están los orígenes...
En cuanto a la duración de la prueba, ese era otro tema que se podía solventar con buena voluntad. Las reglas para la organización de Grandes Premios puntuables preveían una duración de 500 kilómetros o 3 horas, y el tema se arregló con la inclusión de la palabra “mínimo”, que dejaba la ruta abierta a las 500 millas, y que permitiría, por ejemplo, que el Gran Premio de Francia de 1951 se organizase a una distancia de 600 kilómetros...
Lo que en 1950 parecía como un acuerdo entre primos hermanos terminaría once años más tarde cuando realmente las similitudes entre los monoplazas que participaban en unos y otro evento eran tan pocas y los “intercambios” entre pilotos habitualmente participantes en ambas “series” tan escasos que difícilmente podía pensarse en borrar las diferencias.
Además, para complicar un poco más las cosas, a partir de 1959 los Estados Unidos ya disponían de una prueba puntuable para el Campeonato del Mundo de Conductores (y Constructores) homologada con el resto de las celebradas en Europa (y África) en la que participaban los mismos monoplazas que en Europa mientras mantenían el status de “prueba puntuable” de las 500 millas de Indianápolis hasta la edición de 1960 incluida.
Básicamente recordemos que en los dos primeros años del “acuerdo” (1950 y 1951) las similitudes entre los monoplazas que disputaban los Grandes Premios en Europa y aquellos que participaban en las 500 millas de Indianápolis fueron las mayores. Ya las hemos repasado.
En los años 1952 y 1953 (periodo en el que el único “representante” europeo en esos 11 años de convivencia, Alberto Ascari, se calificó y participó en las 500 millas) el Campeonato del Mundo se disputó celebrando pruebas de Fórmula 2, es decir, con monoplazas cuya cilindrada atmosférica eran 2,000cc. Las diferencias con los monoplazas de “Indy” se hicieron mas acusadas.
De 1954 a 1957 volvieron a acortarse (4,500cc Indy, 2,500cc F1) y de 1958 a 1960 los monoplazas de Indianápolis redujeron su cilindrada a 4,200cc sin compresor, 2,800cc con compresor mientras la F1 mantenía 2,500cc sin compresor.
Finalmente, con la modificación prevista para 1961, por el que los monoplazas de Fórmula 1 pasaban a tener solo 1,500cc sin compresor, la convivencia ya no tendría ningún sentido.
Concluyamos. En las 60 ediciones anuales consecutivas que, desde 1950 hemos vivido de Campeonatos del Mundo de Conductores, han formado parte de los mismos un montón de Grandes Premios (809 hasta Mónaco 2009) y 11 pruebas que nunca lo fueron ni lo pretendieron ser : las 11 ediciones de las 500 millas de Indianápolis celebradas entre 1950 y 1960.
A su vez, de los Grandes Premios, no todos los fueron disputados con Fórmulas 1. Quince de ellos fueron disputados exclusivamente por monoplazas de Fórmula 2.
Nada es lo que parece...

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